Aprovechando las próximas vacaciones escolares, publicamos esta reseña de la historia de San Francisco, escrita especialmente para los niños, esperando que su lectura despierte el interés en los niños (y en sus papás) por conocer algo más de la historia francorrinconesa.
Hola, me llamo Luisito y les voy a contar mi paseo por San Pancho.
El otro día mi papá me llevó a conocer el Centro de la ciudad; cuando llegamos, me contó que el Palacio Municipal tiene muchos años y fue estrenado en 1907, ya que el viejito lo tumbaron para hacer el de ahoríta; ahí están algunas oficinas del Ayuntamiento y hasta la semana pasada la cárcel, donde estaban encerradas las personas que se portan mal. También a un lado de la parroquia había un kiosco donde tocaban serenata cuando mi papá era joven.
También me llevó a la Soberana, donde me compró una paleta que tenía cajeta dentro y vainilla por fuera, estaba muy buena; mientras nos despachaban me fijé que en las paredes había muchas fotos de San Pancho, pero no se parecía al de ahoríta porque esas fotos están tomadas hace más de 50 años.
Cerca del jardín, como a dos cuadras, fuimos al Archivo Histórico: era como una casa grandotota pero le dicen el “Anillo de Hierro“; cuando entramos estaba un señor que nos contó todo lo que guardan y nos enseñó libros muy viejitos. Ahí mismo está el museo y una señora nos mostró un hueso de mamut que vivió en San Pancho hace como doce mil años.
Ya cuando era en la tarde fuimos a una ex hacienda que se llama Santiago, sólo quedan poquitos cuartos pero estaba muy grande, me imagino que en el tiempo que la hicieron estaba bonita, mi papá me dijo que la hicieron hace cientos de años, y fue su dueño Don Sebastián García.
De regreso escuchábamos un ruidote, no nos asustamos pero fuimos a ver y venía un tren bien recio, lo seguimos y llegamos a la estación también tenía muchos años, la hicieron en 1882 y era utilizada para traer y llevar gentes y mercancías, todavía sigue funcionando.
Ya se andaba haciendo de noche y fuimos a cenar unos pambazos con Doña Lucita, tenían frijoles, queso y carne adentro, son como un chiquibolillo que le ponen también repollo, crema, salsa de jitomate y salsa de la que enchila, yo no había probado eso, estaban muy buenos porque me comí cuatro.
Al otro día fuimos al Ojo de Agua: es como una presita donde se puede ir a nadar, pero es peligroso; la gente se lleva comida y se reúnen los fines de semana, en ese lugar llegaron los 11 indios fundadores de San Pancho, eran otomíes; mi pá me dijo que fue en 1607.
Luego llegamos al mercado a comer, había mucha gente y nos sentamos a comer unos tacos de aire, no sé porqué les dicen así, pero tienen carne molida, frijoles, jitomate, guacamole, cebolla, lechuga, pepino y salsa, de esos nada más me comí 3 porque casi no tenia hambre.
De regreso a la mi casa iba un señor gritando: “La raiz”, con un carrito que lloraba bien feo, mi papá le habló para comprarle y cuando vi lo que era me acordé que así le dicen al camote con dulce, a mi pá le gusta con leche, pero a mí me gusta solo y sabe bien bueno.
Ya acabé de contarles los lugares que visité, ustedes le dicen a su papá que los pasee por San Pancho, verán que es muy bonito, yo le voy a decir a mi papá que me lleve a conocer más lugares de aquí…. Adiós.