Historia 204
Esta es la historia 204 de 450 que te contaremos sobre León
En una ciudad donde decenas de bares y cantinas desaparecieron con el paso del tiempo, la Taberna El Movimiento sigue abierta exactamente donde comenzó hace casi un siglo: en la calle Madero 702.
Han pasado 91 años desde que don Samuel Orozco Barba abrió el negocio y, aunque el Centro de León cambió, las generaciones pasaron y hasta una pandemia obligó a cerrar temporalmente sus puertas, el lugar continúa funcionando como una de las cantinas históricas más antiguas de la ciudad.
Entre sus paredes todavía sobreviven historias de viejos clientes, tequila traído desde Arandas y recuerdos de una época donde las cantinas eran puntos de encuentro cotidianos.
El hombre que llegó de Jalisco
La historia comenzó en 1935, cuando don Samuel Orozco Barba —conocido como Don Sam— llegó a León desde San Ignacio Cerro Gordo, Jalisco, buscando una mejor vida.
Fernando Samuel Orozco Padilla, gerente general y representante de la cuarta generación familiar, cuenta que el fundador encontró trabajo precisamente en el lugar donde hoy sigue funcionando la taberna.
Esto era una hacienda y la dueña tenía una cantina casi como hobby. Mi bisabuelo negoció quedarse con el local y así comenzó todo”, relata.

Don Sam empezó vendiendo tequila de Arandas —todavía sin marcas comerciales—, además de cerveza y otros licores. Permaneció detrás de la barra durante más de cuatro décadas, hasta su retiro en 1980.
“Dicen que conocía perfectamente a sus clientes. Entraban a tomar y terminaban siendo sus amigos”, cuenta Fernando.
Una cantina de otro tiempo
Durante décadas, El Movimiento funcionó como la clásica cantina antigua: una barra enorme, parroquianos habituales y conversaciones que duraban horas.
Don Sam prácticamente vivía en el negocio. Dormía en un mezzanine construido dentro del local y bajaba cada vez que escuchaba llegar clientes.

“La barra originalmente era mucho más larga. Cuando remodelamos el lugar la cortamos a la mitad, pero tratamos de conservar la esencia”, explica Orozco Padilla.
Entre los clientes habituales había trabajadores de fábricas, meseros del Rincón Gaucho y grupos de amigos que convertían el lugar en una extensión de su vida cotidiana.
Mi bisabuelo sabía qué tomaba cada cliente”, recuerda.
¿Por qué se llama El Movimiento?
El origen del nombre todavía se cuenta como una anécdota familiar.
Fernando Orozco explica que existen dos versiones.
“La primera es que no le gustaba que le gritaran para pedir otra bebida, entonces les decía a los clientes que solo movieran el vaso y él entendía que querían otra ronda”.
La segunda versión tiene que ver con una frase que Don Sam repetía constantemente: “Vamos a hacer este movimiento”.
“Así se quedó el nombre”, dice entre risas.

De María Félix a viejos clientes del Centro
A lo largo de nueve décadas, la taberna recibió personajes de todo tipo.
Entre los visitantes más recordados aparecen María Félix —cuando acudió a una corrida de toros en León—, el exgobernador Juan Ignacio Torres Landa y futbolistas como Chema Cárdenas y Brando Fierros.
Pero más allá de los personajes famosos, la verdadera permanencia del negocio ha estado en sus clientes de siempre.
“Siguen viniendo personas que venían desde jóvenes. También llegan grupos de exalumnos del Lux que se reúnen para recordar viejos tiempos. A veces vienen papás con sus hijos o amigos que llevan años frecuentando el lugar”, cuenta Fernando.
Un lugar que cambió sin perder su esencia
Con el tiempo, la antigua cantina también tuvo que transformarse.
Durante muchos años no se permitía la entrada a mujeres ni niños, algo común en las cantinas tradicionales de la época. Eso cambió conforme evolucionaron las leyes y la propia ciudad.
Hoy vienen más mujeres que hombres y siempre buscamos que se sientan cómodas y respetadas”, asegura Orozco Padilla.
Actualmente, el lugar tiene dos ambientes: abajo permanece la cantina tradicional, llena de recuerdos y fotografías; arriba se construyó un espacio más tranquilo, desde donde puede verse el Templo Expiatorio iluminado por las noches.

La oferta también evolucionó.
Aunque Don Sam apenas ofrecía botanas sencillas y repetía que “a la cantina se viene a tomar, no a comer”, hoy el menú incluye caldo de camarón, tacos dorados, duros, queso y algunos cortes de carne.
Incluso tienen una bebida especial de la casa llamada “El Movimiento”, preparada con cerveza, tequila, limón y jarabe dulce.
La pandemia que casi los detuvo
Como muchos negocios tradicionales, la Taberna El Movimiento atravesó momentos complicados durante la pandemia de COVID-19.
Fernando Orozco recuerda que incluso tuvieron que cerrar durante dos meses en 2021 y operar posteriormente bajo fuertes restricciones.

Aun así, lograron mantenerse abiertos.
“Nos mantenemos bien. Lo que queremos es conservar la tradición del lugar y seguir ofreciendo un ambiente familiar”, comenta.
El León que todavía sobrevive detrás de una barra
Hoy, mientras el Centro de León cambia constantemente y muchas cantinas antiguas desaparecieron, El Movimiento continúa funcionando en el mismo sitio donde comenzó hace más de nueve décadas.
La barra ya no es tan larga, el edificio fue remodelado y las generaciones cambiaron, pero todavía hay clientes que llegan únicamente para sentarse, pedir un tequila y recordar otro León.

Uno donde las cantinas eran punto de encuentro, los clientes terminaban convirtiéndose en amigos y un hombre llamado Don Sam aprendía a reconocer a cada persona apenas con verla entrar por la puerta.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.